VIOLENCIA OBSTETRICA, de eso no se habla…

Es tan cotidiano el asunto de la violencia obstétrica, está tan incorporado al mundo de la medicina occidental y a nuestras vidas como mamás que pareciera que es algo de lo que no se debería hablar. Asumimos que hay que internarse, que nos tienen que pinchar por todos lados, que tenemos que hacerle caso al médico, que tenemos que ir a tener al bebé a un quirófano y que todo lo que viene después debemos SOPORTAR – Los dale mami que podes, dale teta mamita que ya nació, movete mami, párate mami, agarro al nene mami, ponelo así, asá, un conjunto de órdenes una detrás de otra que sirven para alterar aún más la psiquis de la madre. Hablemos entonces de violencia obstétrica, aquí les cuento mi experiencia.

Comencé a vivir violencia contra mi persona y mi bebé a manos de mi obstetra allá por el 7mo mes de embarazo. Ivana tenia fecha aproximada para entre las fiestas y el 10 de enero, y el médico comenzó el el 7mo mes a decirme que vayamos programando porque se venían las fiestas y mejor apurar las cosas. Utilizaba pretextos ridiculos, que yo era primeriza, que mi esposo y yo éramos grandotes, que la bebé iba a ser grande….. Cuando llegué a diciembre, me sentó en el consultorio y me dijo: te parece que programemos para el 26? Mi cara de indignación no le alcanzó y siguió buscando durante todo diciembre argumentos para convencerme de una inducción. Cuando ya no sabia que hacer me dijo: “Tu bebé es macrosómico, se puede morir en el canal de parto si no lo sacamos ya”. Ojalá lo hubiese grabado, mi bebé no tenía ningún problema, estaba más que tranquilo y le faltaban algunas semanas aún para alcanzar su desarrollo. Yo había tenido un embarazo espectacular y no veía por qué la necesidad de sacármela antes de tiempo cuando a nivel Ecografia, latidos y demás, todo venía de maravillas. Durante las fiestas me hizo la vida imposible, él no quería tener que trabajar ni el 24 ni el 31 y yo, con sus incesantes comentarios y llamados telefónicos lo único que hacia era llorar. Lloraba porque me estaban poniendo en guerra con el resto de mi familia que me tildaban de necia, necia por no hacerle caso al médico e internarme, cuando yo me sentía super bien y mi intuición me decía, la nena aún no quiere salir.

El 2 de enero me programó bajo amenaza total una inducción, yo entré a la clínica llorando, mire alrededor y en la maternidad no vi a ninguna parturienta, sólo mujeres a las que iban a inducir o hacer cesárea. En ese momento me largué a llorar y le dije a mi esposo: “Esta es una fucking fábrica de bebés, acá no nace nadie, ,los hacen nacer”. La maternidad parecía de la Unión Soviética, régimen para todo, horario para todo, de cuestión espontánea nada, ni siquiera había médicos obstetras de guardia. Me quisieron poner la vía para empezar la inducción, no me encontraban las venas, me pincharon 7 veces, y me decían “tranquila mamita, no queréis conocer a tu bebé?”, haciéndome un tortuoso juego psicológico. Tan mal me sentí que le dije a la enfermera que no me pinchara más, me levanté y me fui. Miré a mi esposo a los ojos y le dije: “No entendés que todavía no es el momento”. Me fui a mi casa y el teléfono no paraba de sonar, yo era la loca del barrio, el médico me dijo que ya no se hacía responsable de nada de lo que sucediera, que estaba en la semana -supuestamente- 40 y que esa nena tenía que nacer. Tanto me torturaron y tanto miedo me dieron, que los dos días antes de la nueva inducción caminé por mi ciudad como loca, 18, 20, 30 km, para empezar a dilatar, hacía ejercicio como siempre y nadaba a ver si la princesa me ayudaba y todo terminaba bien. Nuevamente programaron la inducción para el 4 de enero, a la que fui como un corderillo al matadero, así me sentía, no había vuelta atrás, nadie iba a respetar mi parto, nadie iba a contemplar mi deseo, aún, cuando mi hija estaba nadando en mi vientre feliz. Yo no era una hippie loca, me hacía todos los controles, y todo daba bien, sus latidos estaban constantes, bolsa no había roto, ella aún quería quedarse un ratito más y mamá lo sabía.

Otra vez los pinchazos, otra vez la via, otra vez la tortura, me rompieron la bolsa aún cuando yo no quería, para “No ir a cesárea”, porque el médico dijo: “Yo a las tres me voy, vamos viendo, pero quizás lo mejor es una cesárea”. Le dije a mi esposo, “me llega a acortar la panza y lo corto en pedacitos”. Baile con la via puesta para tener alguna contracción más, yo había dilatado progresivamente en los últimos días y ya estaba casi en dilatación total, pero yo conocía a mi cuerpo y sabía que quizás entre cm y cm pasaban uno o dos días, pero el médico no sabía esperar.

Llegaron las dos de la tarde y me subieron a quirófano, la oxitocina hacia efecto y las contracciones fuertes empezaban a venir, “la anestesista se va”, gritó el médico, así que a apurarse. Ahora, encima, me tenia que apurar yo. Me dieron la peridural, dolío como ostias pero opacó el dolor de las contracciones y bueno, el resto es historia. Ivana estaba tan bien que no bajó ni los latidos al pasar por el canal de parto, pero yo, honestamente, no recuerdo la sensación, no había dolor, no había nada. Tanta droga encima que ni de pujar me acuerdo. Fue el momento más hermoso verla con vida, pero no lo viví con la intensidad y la relajación que merecía.

Apenas llegué al cuarto, me hicieron sacar el camisón y la enchufaron a la teta, digo enchufaron porque así fue, y fueron mujeres, mujeres que maltratan mujeres. Enfermeras sin tacto que ni respetan la privacidad del cuerpo, de la desnudez, ni del tiempo, que no me dieron ni un segundo sola con mi hija para dejarme actuar por instinto. Me trataron mal los dos días que estuve internada, decían “usted es esa que se fue no?”, porque sabían que estaban tratando con alguien que no está de acuerdo con el sistema. Yo quería caminar, porque no soportaba estar sentada, sobre todo, porque innecesariamente (porque mi esposo que también es medico lo vio en el parto) me hicieron un corte de varios centímetros con más de 8 puntos… y las enfermeras no me dejaban, ¿Qué hace fuera del cuarto? me decían…..  De noche no respetaban el descanso, venían a cualquier hora a molestar a la bebé aún cuando dormía, para pesarla, agarrarla, tocarla, estaba con su mamá, estaba bien ¿Qué necesidad tan estandarizada de tortura era esa?

El último día a las 6 am vinieron a sacarle sangre, “es rutina, control”, los vi pincharla delante mío, escucharla llorar a mares, torturarla con agujas mientras la sangre caía en un papelito. Nada pude hacer, no pude evitar que maltrataran a mi hija, ese es el mundo que conoció apenas nacida.

Ivana creció, y está divina, pero a mi la vida no me pasó inadvertida, tardé dos años en recuperar la musculatura de la pelvis, el corte, el exceso de drogas a la hora de pujar desmesuradamente y sin control me provocó un desgarre que terminó en incontinencia urinaria durante muchísimos meses, esa es sólo la parte física de la cuestión, la psicológica sigue muda.

Con los meses encontré varios estudios, uno de los cuales me había realizado en Buenos Aires en la clínica Austral, donde habían calculado fecha de parto para el 10 de enero. Resulta que acá se habían equivocado de semana, mi hija nació en la 38, no en la 40, y no por voluntad propia.

En argentina existe una ley de parto respetado, que obviamente no se cumple, porque muchas de nosotras no la conocemos, y muchas otras tienen miedo de hacer valer sus derechos. Esa ley reconoce la voluntad de la mamá, esa ley hace que valga la pena esperar al parto, esa ley nos dice: “denuncia si te sentís humillada, denunciando terminamos con la violencia obstétrica”.

Si eso te pasó, hablalo, difundí, compartí. Y si estás a punto de ser mamá, interiorizate, la ley te ampara (información del gobierno nacional argentino)

La ley de Parto Humanizado –Ley 25.929- tu derecho a:

  • Ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pudieren tener lugar, para que puedas optar libremente cuando existieren diferentes alternativas.
  • Ser tratada con respeto, garantizando tu intimidad y teniendo en consideración tus pautas culturales y necesidades.
  • Ser considerada como persona sana, de modo que se facilite tu participación como protagonista de tu propio parto.
  • Un parto natural, donde se eviten las prácticas invasivas y el suministro de medicación que no estén justificados por tu estado de salud o el de tu bebé.
  • Ser informada sobre la evolución de su parto, el estado de salud de tu bebé y a ser partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales.
  • Elegir una persona de su confianza para que te acompañe durante el trabajo de parto, parto y postparto.
  • Tener a tu lado a tu hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales
¿Dónde se puede denunciar?

Se puede hacer un reclamo administrativo ante la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de la Violencia de Genero (CONSAVIG) correo electrónico consavig@jus.gov.ar. El trámite es gratuito.
Además, podés contactarte con el Inadi o la Defensoría del Pueblo.

Creo que fui víctima de violencia obstétrica: ¿a dónde llamo?

Para asesoramiento, llamá al 0800 – 122 – 5878

Parto humanizado

¿Puedo negarme a que aceleren el parto?

Sí. Podés negarte a procedimientos de goteo, rotura artificial de bolsa o similares porque tenés derecho a que se respeten tus tiempos biológicos y psicológicos. Tené en cuenta que podés negarte siempre que no corra riesgo tu vida ni la de tu bebe.

¿Puedo estar acompañada durante el trabajo de parto, el parto y el posparto?

Sí. Tenés derecho a que te acompañe una persona de tu confianza.  Puede ser pariente o no. Nunca pueden cobrarte por la permanencia de tu acompañante en la misma habitación, antes, durante o después de que hayas dado a luz. También podés elegir no estar acompañada.

¿Puedo dar a luz en la posición que prefiera?

Sí. Vos decidís la manera en la que querés dar a luz porque tenés derecho a ser la protagonista de tu propio parto.

Nacimiento

¿Puedo tener a mi bebé a mi lado mientras estoy internada?

Sí. El equipo médico debe favorecer el contacto con tu bebé.

Si mi bebé nace con problemas de salud y necesita quedarse internado ¿puedo estar a su lado?

Sí. También podés quedarte si el bebé está en terapia intensiva.  En ese caso el equipo médico debe permitir que los padres tengan contacto físico con el bebé.

¿Pueden hacerme o hacerle a mi bebé estudios para investigación?

No, salvo que vos lo permitas.

Obras Sociales

¿El embarazo, el parto y el postparto deben ser cubiertos por las obras sociales y prepagas?

Sí, deben cubrirlos en forma obligatoria.

¿Debo pagar algo?

No.  La atención de tu embarazo, parto y postparto es gratuita porque está dentro del Plan Médico Obligatorio.

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