Creencias religiosas, que hacer?

Recientemente bautizamos a ivana y debo decir que fue algo que me causó mucho placer. Muchos padres se preguntan en la actualidad que hacer con sus tradiciones religiosas y sus hijos, y mientras algunos optan por no imponer nada, otros desde temprano los meten en un determinado sistema de valores y creencias sin opción. Bueno, hoy les propongo una tercera mirada a esta dicotomía que me ayudo a mi a decidir bautizar a mi hija con casi 3 años.

Mi esposo y yo no fuimos criados en la misma religión, ambos fuimos inducidos a nuestras respectivas creencias desde muy pequeños y después de muchas vivencias personales decidimos por nuestra cuenta que el cristianismo nos ofrecía un gran sistema de valores y buenas enseñanzas pero que bajo ningún aspecto estábamos de acuerdo con las normas propias de una determinada religión. Es decir usábamos el sistema de valores del cristianismo en nuestra vida cotidiana aceptando la diversidad de ideas y respetando la pluralidad de creencias y conocimiento como premisa básica. Cuando nació nuestra hija, decidimos que no íbamos a bautizarla de bebé, no queríamos imponerle nada, pero si queríamos transmitirle la sabiduría necesaria para enfrentar el mundo y la vida diaria. Queríamos que nuestra hija amara a su prójimo, respetara a los demás, preservara la vida en todas sus formas, amara a los animales y tuviera en cuenta el sentir de quienes la rodean en este mundo de humanos. Transmitir todo eso sin ir a la iglesia era difícil, por eso para la época de navidad, empecé contándole un poquito de la historia de Jesús, así como en cuentos apareció esta figura que nosotros conocíamos bien, pero que sabíamos no es la única que existe como modelo en la tierra. Siendo los dos cristianos, aunque no los dos católicos, teníamos la obligación de brindarle información a nuestra hija, información útil, una guía de valores que no necesariamente fuera doctrinaria. Precisamente pensando en esto decidimos bautizar a ivy de más grande. Porque lo que estábamos haciendo era un acto de amor, era una ceremonia sencilla en la iglesia luterana que se transformó en una bendición, papá y mamá querían darle un regalo a ivana, darle la bienvenida al mundo de Jesús, de la nobleza, de los valores, y nada de esto podía ser malo. Pues en el peor de los casos, ivana el día de mañana elegirá otra cosa, pero no nos echará la culpa de no haberla criado, al menos, en la oportunidad de conocer.

Ustedes creerán que es lo mismo bautizar a un bebé que a una niña de 3, yo no estoy de acuerdo. Mi hija fue partícipe de su bautismo y a su escala de comprensión, entendió que era su día, un día especial en el que iba a ser parte de la comunidad de dios. Sabemos que siempre lo fue, solo que a veces, los ritos, nos permiten concientizar y hacer visibles cuestiones que no sabemos bien cómo explicar.

Si van a elegir una religión, un camino de valores para sus hijos, piensen en que quieren que valore y busquen, más allá de la tradición, aquella que más tolerancia, más amor, más preservación pregone. Nosotros caminamos hasta el luteranismo, otros quizás encuentren cobijo en otro lado. Lo que sí sabemos es que elijan lo que elijan, estará bien porque honestamente lo peor es no elegir nada. Darle a tu hijo algo en que creer es también hacerle un gran regalo de vida que lo acompañará por siempre. De ti depende que eso sea información, alegria y confort o un mero dogma sin sentido.

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