Agrandaditos

A veces pasa que nuestros pequeños quieren crecer más rápido de lo que les da el cuerpo, y por eso tenemos que estar preparados para ayudarlos a entender que cada etapa es magnífica.

Recientemente mi hija de dos años y 8 meses me dijo que “quiere crecer”, el contexto de la frase es bastante penoso. Sus amigas de barrio, de entre cinco y ocho años, se iban a pasear en bicicleta y ella con el triciclo no las podía seguir. Estalló en llanto porque no la esperaban y desesperada corrió a mis brazos al grito de ” yo también quiero crecer”. Cuando finalmente volvió en si, sentí una profunda congoja por no saber que palabras usar para que no se sintiera tan angustiada, por lo que opté por distraerla y darle algo que le gustara mucho: papas fritas.

El asunto es que la situación me dejó pensando, porque estamos en un periodo de transición, mi hija está de a poco rompiendo conmigo, tiene sus amigos, me echa cuando está con ellos, no me deja que la mime cuando está ocupada, casi es una adolescente y está bien, tengo que entenderlo. Pero es la misma nena que aún ve el mundo desde los ojos de un infante, y que sigue intentando aprender a manejar y canalizar sus emociones y sentimientos. Ella la agrandadita no entiende que es aún muy pequeña para ciertas habilidades o ciertos juegos, no entienden que los nenes más grandes, a veces, pueden querer jugar a otras cosas sin ella, solo lo vive como un desaire. Hoy volvió a jugar con sus amigos y siguió la cosa, pero yo como mamá me di cuenta de que el agrandadito, tiene que aprender solito. Mi rol es seguir explicándole, traduciéndole un poco esas cuestiones emocionales del mundo de los grandes, pero no puedo ahorrarle nada. Me di cuenta que desde que nació estoy evitando que se frustre, y le doy más de lo que quiere, pero ahora, de a poco, la vida se encarga de darle eso que yo no deje que sucediera y tiene que trabajarlo sola. Mi consejo es que básicamente le enseñen a sus hijos a trabajar con sus frustraciones, que no las eviten porque después es más difícil manejar la angustia de tener que crecer de repente.

Mi hija agrandada aprende hoy de una situación que no previó y que no me involucró. Mi rol en todo esto es seguir dándole la seguridad para saber que algún día llegara donde quiere pero que lo importante siempre es vivir el presente, no hay que desear crecer, hay que seguir creciendo sin darse tanta cuenta.

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