Aprendizajes de cuarentena

Sumamos meses dentro de casa y la introspección se hace palpable, nuestros hijos siguen creciendo y sus cambios son tan evidentes como los nuestros. La pregunta es que genero el cambio? Fuimos nosotros al estar más presentes? Fueron ellos al sentirse a gusto compartiendo más con sus padres? O fueron sólo los meses que hicieron que el propio crecimiento diera sus frutos? Hoy les cuento que aprendí de mi, de ella y de nosotros en la cuarentena.

Lo primero que note en mi hija es flow, básicamente sentí que sus emociones se apaciguaron notablemente en la cuarentena, los berrinches desaparecieron, las desesperaciones, también, el sueño se estabilizó, las pesadillas huyeron por donde vinieron y la convivencia familiar mejoró. La vida en casa circula y eso me hace feliz, mi hija, está feliz. Obviamente los meses en un pequeño de tres son décadas cognitivas de un adulto, pero el fenómeno de tener a mamá en casa permanentemente, a papá más horas que antes, a la casa a su disposición la cambio para siempre. Se acabaron los ritos cotidianos de velocidad desopilante, la levantada a las 6 para refrescar cara, jugar y desayunar antes de ir al jardín, el sufrimiento de la llegada al aula, la tortura de quedarse tiempo extra esperando que mamá salga del trabajo para retirarla. La corrida a casa, el llanto de sueño de quien. No quiere dormir para jugar un ratito más con mamá y que el día no se acabe…. todo eso desapareció. Repito, mi hija, está feliz, tiene lo que necesita a su mamá más presente que nunca, reemplazando abuelos, tíos, primos y amistades que no se pueden ver, a su papá trabajando mucho pero con los ojos puestos en ella mucho más que antes.

Cómo mamá me di cuenta de que mi corazonada era cierta, nuestros pequeños nos necesitan mejor, no quieren vernos solo en la cena, o sentirnos nerviosos porque estamos corriendo detrás de la coneja siempre, quieren vernos disfrutar la vida con ellos y eso lo conseguí en cuarentena. Antes hacíamos mucho juntas, ahora, todo. Estamos literalmente todo el día jugando, porque hasta cuando limpiamos jugamos, cuando cocinamos jugamos, cuando mamá da clase por zoom jugamos, y saben que? Mi hija está mucho más sana por eso, tiene muchos más valores gracias a eso, desarrolló una capacidad intelectual y emocional maravillosa porque pudimos entender lo que verdaderamente importa. Nuevamente me replanteé renunciar a mi empleo, por razones multiples pero sobre todo una, educar en responsabilidad a la pequeña a quien quiero entregarle el futuro, al menos por ahora. Alguien me dijo que no debo tomar una decisión así porque uno no puede dejar de ser quien es porque es padre, lamentablemente no estoy de acuerdo, elegir ser padres implica ser padres ante todo, y si hay que vivir con menos hasta que los chicos crezcan un poco, entonces así será.

Aprendí que las mamás podemos ser más felices si nos dedicamos a lo que realmente nos gusta. Yo amo escribir, amo tener espacios ocultos para mi detrás de la computadora y amo jugar con mi hija y pasar tiempo con mi familia. La cuarentena me duela primero porque es una ridiculez, segundo porque no me permite ver a mis seres queridos, pero a nivel personal me vino a dar ese aire que yo necesitaba para estar en paz y así mejorar la vida de mi hija y mi matrimonio.

Así como mi pequeña empezó a dormir más, a comer mejor, a expresarse con una locuacidad notable y a compartir más con todos, la cuarentena y el distanciamiento intensificaron el apego. Esto hace que mi pequeña dependa más de mi hoy que hace meses atrás y es la parte que la gente no entiende. Mi niña de tres no se cuida sola, no juega sola, y en el contexto de la pandemia no puede ver a nadie más que a su mamá y a su papá, cómo entonces puede alguien pedirme que esté 4 horas en la pc por día cuando mi pequeña hija me pide que haga de amiga, abuela, madre y mascota al mismo tiempo? No culpo a ella por su demanda, es entendible, es lo que hay, pero el peso de ese pedido vuelve al origen, a la mamá. Mamá termina agotada y por eso entiende que la cuarentena la obliga a tomar decisiones, una de esas que nadie quiere tomar, porque lo que antes era funcional ya no lo es mas, ya no sirve correr a todos lados, ya no sirve corregir miles de trabajos, ya no sirve contratar a alguien que la cuide un ratito para respirar, porque podemos hacer todo eso juntas y eso es lo que deseo hacer, ocuparme de mi pequeña porque hoy es el eslabón más frágil de la sociedad.

Mi último aprendizaje es precisamente ese, entender que los más débiles de esta historia, los negados, los pisoteados son los más pequeños, a ellos nadie los mira, todos los discriminan, todos asumen que no sufren ni entienden. Por eso estar queridas mamás hoy es lo más importante, porque de estar de verdad depende la cordura de los pequeñitos. A ninguno le sirve madres locas on 100 horas de zoom o whats up por día, sirven madres y padres que balancean su trabajo o mejor aún hacen de su trabajo criar a sus hijos.

It’s,

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