Pasar tiempo contigo

Los padres del nuevo siglo batallamos todos los días por ser padres/ superhéroes que le brindan a los peques calidad, cantidad, experiencias y más. Leemos todo lo que podemos para ser mejores padres, y si son como yo, sufrimos por no poder darles más. Estamos tan pendientes de que se diviertan, de que aprendan jugando, de que no sufran, de que aprendan sin jerarquías y obligaciones, que cuando llega la noche nos percatamos de que estuvimos todo el día jugando y no llegamos a hacer nada de esas cosas de la vida cotidiana que sigue girando. En otras épocas la rueda giraba siempre y mamá y papá con sus respectivas obligaciones le daban a los niños el tiempo que podían, integrándolos a la vida de todos los días. Quien no recuerda estar jugando mientras en casa mamá o la abuela cocinaban? O pintar mientras planchaban? Bueno, una madre actual busca hacer todo eso mientras El Niño duerme, y honestamente chicas, yo hago lo mismo y entiendo que no está bien.

Por eso hoy les digo lo siguiente, estar con tu hijo, acompañarlo, ser madre es algo que está las 24 horas, no se pierde por ir al trabajo, no se pierde por llevar a tu pequeño al súper o a merendar afuera de casa. No se pierde por no jugar las 24 horas. La idea es simplemente compartir desde donde se puede. En los últimos días me sentí terriblemente culpable porque una de nuestras mascotas enfermó y tuve que ir con mi hija sistemáticamente al veterinario, atendiendo a ella y a la mascota. Al final del día sentía que defraudaba a mi pequeña, sin embargo, la manera en la que ella afrontó la situación me dio la pauta de que todo es aprendizaje, inclusive las cosas que no son juego. Mi hija aprendió cómo hay que comportarse cuando un animal necesita ayuda, aprendió a calmar a su mascota cuando tiene dolor, aprendió a prestar atención en momentos tensos. Observó, y también jugó. Encontramos la manera de jugar a ser doctoras en la sala de espera y así ambas refugiamos nuestra tristeza en algo distinto. No se trata de jugar con juguetes, se trata de estar con nuestros hijos desde el corazón, acompañándolos a vivir experiencias nuevas, nuestras y de ellos, brindando sostén a cada minuto, aún en tiempos de tristeza.

Yo aprendí que la calidad y la cantidad se dan en todo momento, aún haciendo las cosas de la casa, porque somos papás del siglo xxi, pero no somos arlequines. Tenemos que enseñar en el amor y por el juego, pero con limites y paciencia. Tenemos que incorporar al Niño a nuestras actividades, sin hacerlo adulto de repente ni Niño bebé por siempre. Tenemos que tener el foco en nuestros hijos, pero ver el faro que nos ilumina para poder mantener todo el sistema a flote.

Acordate de esto, tu hijo aprende de todo, en toda situación, en todo momento. No importa que hagas con el, solo importa que quieran compartir ese momento juntos. Por eso no te sientas mala madre por lo que no alcanzas a hacer, sentite grandiosa por lo que sabes dar, eso es lo que marca el crecimiento sano de lo que será el futuro adulto, lo que permanece cuando el tiempo de juego se extingue.

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