Angustias que matan

Todos los niños lloran pero hay momentos en los que pasan por etapas de llanto eterno que desesperan a mas de una mama. En eso estamos a los 2 años y 7 meses de mi hija. Hubo un retroceso meditativo a nivel emocional evidente en las últimas semanas, acompañado de una evolución impresionante a nivel léxico y motricidad. Ivana siente un apego fenomenal por su mama, tanto, que de repente no quiere estar lejos de mi ni para ir al baño, no quiere ir a jugar a la guardería ni acepta que me vaya a trabajar. Anteriormente no tenía dificultades con estas cuestiones pero ahora hace reproches por todo y con un nivel de angustia que hace que se llore mares sin que encuentre consuelo alguno. Solo quiere mis brazos, upa, teta, volver a mi panza y jugar a ser bebe. Hay momentos en los que quiero gritar o retarla porque no entiendo el nivel de su comportamiento, pero después pienso que el berrinche, más allá de iniciar siempre por una frustración, denota angustia real. La angustia no se calma con más angustia, se calma con paciencia por parte del adulto, amor, contención y tiempo. Las angustias de nuestros hijos nos transmiten su crecimiento, están tristes porque están transitando etapas meditativas fuertes y hay cosas que van dejando atrás. Eso implica un duelo para nosotros y para ellos que debe recorrerse con dulzura pero tambien con ejemplos y límites, pues no porque El Niño se angustie lo dejaremos hacer lo que le plazca.

Recuerden que es un momento, el momento en el que estos niños empiezan a dejar de ser bebés a conciencia y se insertan en el mundo de los mayores intentando tener lo mejor de ambos universos, la angustia es representativa de la convivencia de dos mundos en una mente en expansión constante, abrumada de a ratos por los cambios recurrentes. Solo la paciencia de mama, los mimos y el tiempo a solas con tu hijo puede darle a él la seguridad para las respuestas que no puede conseguir aún, y a ti la tranquilidad para atravesar la tempestad.

En tiempos de angustias, intenta pasar ratos a solas con tu hijo para demostrarle que allí afuera hay mucho por hacer, los dos juntos caminando a la par, como individuos separados conectados por un hilo invisible que por siempre los unirá. Ellos necesitan saber que estás, enséñales a divertirse y vivir en armonía con su edad, corta el día, salí a pasear, vincúlate, a veces la respuesta está en esos extraños momentos de soledad.

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