Curando Angustias

Quizás podríamos encarar la conversación mirándonos fijamente al espejo y siendo honestos como mamás y papás sobre las cosas que nosotros mismos proyectamos y reflejamos en nuestros hijos. Los chicos con angustia, con llantos desconsolados y berrinches constantes nos están transmitiendo que algo no anda bien y los primeros en reflexionar al respecto tenemos que ser nosotros, porque si ellos no están bien, es porque nosotros tampoco lo estamos.

Si bien todos los chicos padecen angustias en determinados momentos, angustias sanas, relacionadas con el desapego de ese bebé-niño de su mamá, si esas angustias se prolongan hay que ver qué es lo que nos está faltando o sobrando en casa.

Con la vuelta a clases y para mi, como docente, la vuelta al trabajo, me di cuenta de que mi hija comenzaba a hacer más berrinches que de costumbre. Mamá ya no está a la mañana temprano para contener, mimar, dar seguridad, y eso la angustia a punto tal que se levanta más temprano, se enoja por su falta de sueño y ni siquiera tiene ganas de ir a jugar con otros chicos, por no perderse un segundo con mamá. Pero el diagnóstico es más fuerte que eso, mi hija está pasando por un período de desapego duro porque hasta el momento la díada madre e hija no fue rota por el padre y sigue dependiendo de su mamá para casi todo.  Me miro al espejo y veo eso, veo que no puedo pedirle a mi hija que no extrañe a su mamá si en cada acción del día mamá es omnipresente, con lo cual, entiendo que el remedio para la situación no es tradicional, ni tampoco es más tiempo con mamá, sino más tiempo con papá, balance, equilibrio de roles.

Mi situación puede extrapolarse a la de cualquier otro niño que llora o berrinchea de manera atípica por diversas cuestiones. Los chicos canalizan en el llanto la frustración, ellos no saben poner sentimientos en palabras, pero dejan en claro que algo los molesta. Por eso, el berrinche no debe ser ignorado, debe ser interpretado. Somos seres viscerales y como tales estamos obligados a liberar impulsos, liberar emociones con las que no podemos cargar, eso no es sólo para los niños (que liberan y siguen jugando), sino también para los adultos. Lo que implica que si tenemos tensiones en el trabajo y llegamos a casa agotados, molestos o sin ganas, nuestros hijos sentirán la preocupación y la transformarán en berrinche, o angustia, porque es lo que perciben desde nuestro lado. Si peleamos con nuestras parejas, con los niños presente, por más que pensemos que no escuchan o no sienten, son mucho más perceptivos que nosotros;  los tonos, las palabras que usamos y hasta los gestos son herramientas que ellos captan, copian, procesan y que también pueden terminar como una bola de fuego sin denominar que por incomprensión se transforma en berrinche.

¿Cómo soluciono la angustia? Con prevención, mirándonos al espejo, contando hasta 10, respirando y sacando de nuestro sistema las emociones incómodas para poder seguir siendo quienes nuestros hijos necesitan. Si sientes tristeza, pues llora, respétalo para poder superarlo, si tienes tensión, encuentra la manera de desenojarte hablando, dialogando resolviendo. Las soluciones para tus propios problemas son el mejor aliado para combatir la angustia de tu bebé. Una vez que te hayas mirado al espejo puedes empezar a ayudar a tu niño siendo predecible, como siempre digo, contándole lo que va a suceder, mostrándole que pasa el tiempo para que sepa a qué hora vas a volver si es que debes salir, trayéndole algunos dulces o recompensas cada vez que vuelves de trabajar como premio, evitando tener discusiones o charlas de adultos frente a los pequeños, evitando comentarios críticos y desacreditadores frente a los niños y dejándolos cada tanto llorar, expresar esa angustia que debe salir para no enquillotrase y alojarse en lo más profundo del cuerpito de tu niño. Tu pequeño está descubriendo el mundo, y con él, sus emociones, respetalo pero ayudalo a no desesperarse con paciencia, previsibilidad, rutinas y amor.

No se trata de siempre ser feliz, se trata de balancear nuestras emociones para que ninguna supere a las demás o esté fuera de su eje, para lograr que tu hijo alcance el equilibrio, intenta caminar hacia el tuyo y dejar que todo fluya, tú eres su mejor ejemplo.

 

 

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