Háganle un lugarcito a papá

Cuando nace un bebé las mujeres se convierten en madres, y con la maternidad surge el instinto nato. De repente nos convertimos en leonas, intentamos proteger a nuestros cachorros de todo mal exterior, influencias desagradables, mala energía, los protegemos del clima, hasta de la angustia de ser bebés…Todo este instinto a flor de piel nos hace muy poderosas, somos capaces de dar vida, de preservarla, de alimentar, de cuidar solas a un bebé recién nacido y parecería que nada nos pesa, muy a pesar del sacrificio de estar alertas las 24 horas, pendientes de ese Tesoro del cielo.

El bebé va creciendo, las estaciones van cambiando y nuestros hábitos se van afianzando. Nos encontramos encargadas de todo, pero vamos perdiendo energía y sentimos que nadie nos reemplaza. Nuestros hijos ya caminan, comen, nosotras volvimos a trabajar y sentimos que estamos abrumadas por nuestras tareas, necesitamos un descanso. Cada mañana cuando los dejamos en su guardería o con la niñera, se nos parte un poquito el corazón cuando nos piden que no nos vayamos, y nosotras cargamos con la culpa de delegar esos preciados momentos, y pensamos en la lista de cosas que tenemos que hacer hasta la noche. Volvemos del trabajo y notamos que el caracter de nuestros pequeños empieza a mutar, hay berrinches, tiran cosas, se frustran, cada día que pasa hay que cultivar más la paciencia para guiar al niño, y nosotras nos sentimos solas, los papas trabajan, y nosotras hacemos lo que podemos.

De repente llega papá al caer la tarde y la cara del bebé se enciende como la de un arbolito de navidad esperando a Santa Claus, é les el héroe tan esperado, nosotras las que los cuidamos todo el día. Para evitar sentirnos en competencia con estos papas que están todo el día afuera de casa y al llegar se llevan todos los premios, las mamas estilo mujer maravilla tienen que empezar a compartir responsabilidades y hacerle un lugarcito a papa en la crianza del bebé.

Los niños no nos pertenecen, ni a la mama ni al papa, son seres independientes con necesidades que van cambiando a lo largo de la vida. Al principio son solo de la mama, porque no pueden alimentarse, ni hacer las cosas por si solos, pero es imperativo que las mamas aprendan a delegar ciertas tareas para no sentirse tan abrumadas y así incluir a los papas en una relación que no debería ser una díada sino una tríada. Los pequeños crecen muy rápido y a medida que esto pasa necesitan más atencion, si no incluimos a los padres desde los primeros días de la crianza es muy difícil aprender a hacerlo después y esto nos puede costar caro: estamos yendo a trabajar, cambiando pañales, amamantando, hacienda papillas, bañando al bebé, asegurándonos de que tenga todo lo necesario para su día, lo llevamos a vacunr, al pediatra, nos despertamos mil veces de noche y no dormimos, manejamos nuestros hogares, pagamos impuestos y seguimos, todo solas. Esta situación nos genera un cansancio extremo que eventualmente el bebé percibe y que causa una fricción permanente con la pareja, situación que puede ser combatida integrando al padre a formar parte de ese lazo tan especial que une a la mama con su bebé. El papa necesita encontrar su espacio en esa díada, algo saludable para toda la familia especialmente para el bebé y una mamá aliviada.

¿Cómo le hacemos un lugarcito a papá? Los hombres necesitan que como mamás les digamos qué tienen que hacer, así que nada de opciones, sólo díganles lo que están necesitando. Cuando papá llega, después de comer un rico snack invítalo a bañar al bebé, esta puede ser una linda rutina para ambos, o se pueden turnar un día cada uno. Otra gran manera de incluir a papá en rutinas diarias es sugerirle tiempo sólo con su bebé, algo que puede ir desde una caminata por el vecindario o un paseo por la plaza, hasta juntarse con otros amigos el día del partido a hacer una cita de juegos. El tiempo de los papás con sus bebés sin mediación de la mamá es más que necesario para fortalecer el lazo entre ambos y para que los padres aprendan qué hacer cuando mamá no está, como calmar berrinches, cómo hacer dormir al bebé, darle de comer, etc.

Es esencial incluir al papá en los hábitos del sueño del bebé, no puede ser sólo mamá quien hace dormir al niño, ¡el papá también debe participar! Si la mamá le lee un cuento al bebé todas las noches, pídale al papá que participe; si el niño aún toma teta, deje que el papá lo duerma después de amamantar. Y si llega la hora de irse a dormir, pídale al papá que acueste al bebé y tómese cinco minutos para terminar de ordenar la cocina o simplemente relajarse en el sillón antes de darle su beso de buenas noches.

Recuérdele siempre a su bebé que mamá y papá son una unidad, un mismo bloque que se respeta y se ama, un monolito que debe permanecer para asistir, proteger y amar a esa pequeña vida que comienza; esta será la clave de una crianza exitosa y más relajada.

relajada.e una crianza exitosa y ma vida que comienza; si usted logra esta e permanecer para e con otros amigos el dgamos impu

 

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